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José Marset

Cada día que pasa

| 19-02-2013 | facebook twitter

Cada día que pasa, cada acontecimiento que llega a nosotros, cada noticia que conocemos por los medios de comunicación, cada nuevo espectáculo de bochorno que vamos conociendo en un goteo continuo e incesante, de unos, otros y los de más allá, van minando la moral de muchos, muchos, demasiados , que creímos hace treinta, cuarenta años, en unos incipientes partidos políticos nacidos de las cenizas del oscurantismo franquista.

Cuantas ilusiones, cuántos sacrificios, cuántas horas dedicadas sin pedir nada a cambio, cuántos viajes, “a escoti” para formarnos, conocernos y agruparnos. Y hoy, treinta, cuarenta años después, muchos, muchos, demasiados, nos preguntamos si aquellos tiempos de romanticismo sirvieron para algo.

Hace muy poco hablaba con un amigo sindicalista. Dios, también ellos están igual de desilusionados. ¿Qué ha pasado? ¿Qué hemos o hicimos mal? ¿Dónde fallamos tan estrepitosamente?. Hace menos, otro compañero decía: lo perdimos todo cuando abrimos de par en par las puertas del partido, se colaron quienes sólo pensaban en medrar. Antes aceptábamos o no las afiliaciones que debían venir avaladas. ¿Fue eso?. Pienso que no, demasiado simple. La verdad es que no tengo ni la más remota idea de cómo los políticos y los sindicatos –amén de las entidades empresariales– han devenido tan a menos. De como existe esa confrontación tan peligrosa entre ellos y la sociedad. De todos los partidos. De unos más que de otros, pero de TODOS. Pero a esos de más, se les perdona, a los otros no. Sin embargo, eso tampoco es la excusa. No por ello, a los partidos, a los sindicatos, a las entidades empresariales, el/los gobierno/s se les puede eximir de sus respectivas responsabilidades.

Ya sabemos qué cobra el Presidente del gobierno, ahora y cuando era el Jefe de la oposición. Ya sabemos qué cobre Rubalcaba… ¿Y qué?. Para mi, la única lección, ha sido comprobar, asombrado, incrédulo, cómo un simple ( si cojan el significado que quieran de la palabra simple), diputado de la Excelentísima Diputación Provincial, cobra más que su compañero de partido y jefe de la oposición nacional, secretario General y no sé qué más… sin contar los mamandurrios que seguimos alimentando. ¿Era éste mi Partido?. No. No hubiera militado en él. Ni yo ni otros muchos, muchos, demasiados. Sigue sin importarme lo que haga la derecha. Es lo que espero de ella. Lo que anhelo es que sus votantes lo vean. Lo que esperamos son respuestas de los partidos de izquierda. Qué piensan. A qué se comprometen con seriedad. Hasta qué punto están dispuestos a cambiar TODO lo que se tiene que cambiar y que no sirve más que para un gasto inútil y desproporcionado. Hay que hablar alto y claro. Pero YA. Hay que decir y convencer a la sociedad de que los Partidos Políticos, los Sindicatos, las Entidades Empresariales son absolutamente necesarias si queremos seguir viviendo en una sociedad moderna y democrática. Hay que decir alto y claro, que para ello, se necesita una financiación justa y que esta la tenemos que pagar TODOS. Sin miedo. Quien no lo entienda es que prefiere otro sistema… y allá él.

Hasta qué punto están dispuesto a eliminar todo lo superfluo, lo anquilosado, lo obsoleto, lo que sirve sí, sólo para enchufismo. Hay que decir claramente que no nos sirve una ley electoral injusta. Todo esto y mucho más, para luego preguntarnos qué pasa con esta izquierda que son incapaces de llegar a acuerdos mínimos y unirse en contra de una derecha que nos lleva al caos, pero que está muy bien unida, perpetrada y con muy buenos asesores, amén de con una sinvergüencería que es una afrenta para otros muchos. . Es opinión generalizada de que cada día hay más separación entre la sociedad y los partidos políticos. Lo mío, lo de muchos, muchos, demasiados es peor. Cada día percibimos que nuestro partido se separa más y más de nosotros. ¿Hasta cuándo aguantará esta tensión?.

Post data.

Hace pocos números, el Director de CIUDAD nos daba la noticia de la desaparición de este periódico comarcal, los jueves, ayer. Mal, muy mal andan las cosas cuando la ciudadanía quiere –porque sí, lo quiere- estar tan poco enterada de lo que pasa en la sociedad. ¿Se imaginan ustedes cómo estaríamos si no hubiese sido por el trabajo de los medios de comunicación?. Da pavor pensar que han sido ellos, que son ellos los que están sacando todos los chanchullos, mientras los partidos de la oposición siguen “en lo suyo” (El mío. Por ejemplo, hoy, en si Diputación sí, Diputación, no). Qué vergüenza, Dios.

(JOSÉ MARSET es militantes del PSPV y exalcalde de Cocentaina)

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