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Cruz Roja recibía ayer la noticia, comunicada por la Conselleria de Bienestar Social, de que se hará cargo de la atención a los enfermos mentales. Y lo hacía a dos semanas vista del 3 de septiembre, fecha fijada en un principio por el Consell para reanudar la atención a los enfermos en la comarca después de que el pasado 31 de julio cesara a la Asociación de Familiares para la Integración del Enfermo Mental del’Alcoià–Comtat (AFIEM), que llevaba asumiendo esta labor desde 1993. Sin embargo, desde Cruz Roja ya han alertado de que no podrán cumplir esa fecha.
A principios del próximo mes de septiembre la entidad iniciará las obras en la nave, de 3.200 metros cuadrados, que ha adquirido en la calle Roís de Corella y donde adaptarán una zona, independiente del resto, como Centro de Rehabilitación e Inserción Social (CRIS) para atender a los enfermos mentales. Por ello, su presidente, Juan Cortés, considera que siendo muy optimistas el servicio podría empezar a prestarse a principios del mes de octubre pero no antes. Y más teniendo en cuenta que será necesario contratar a personal cualificado para hacerse cargo de este servicio y de la vivienda tutelada.
Aunque la Asamblea Local de Cruz Roja nunca había gestionado un servicio de este tipo, sí hay otras localidades que cuentan con experiencia y ya han comenzado a contactar con ellos para recibir asesoramiento.
El espacio dedicado al CRIS dependerá del número de usuarios puesto que la legislación fija que debe haber un mínimo de siete metros cuadrados por persona por lo que si se mantuvieran los mismos que asistían al de AFIEM, que eran cincuenta, debería contar con al menos 350 metros cuadrados. Por el momento, según ha informado la Conselleria de Justicia y Bienestar Social, la dirección territorial ha comenzado a ponerse en contacto con los usuarios para que soliciten el ingreso en el nuevo centro.
Juan Cortés ha querido dejar claro que la idea de hacerse cargo de la atención a los enfermos mentales no ha partido de Cruz Roja sino de la propia Generalitat Valenciana y que ellos la han asumido como entidad auxiliar de la Administración que son, tal y como ya hacen con otros servicios como el punto de encuentro familiar.
Se pone fin así a la incertidumbre que arrancó a finales del mes de julio después de que la conselleria decidiera no contar más con los servicios de AFIEM al cuestionar la gestión económica que había llevado la entidad. Fue la propia asociación la que pidió el cese de la actividad ante los reiterados impagos que denunciaba por parte del Consell tratando así de presionar para recibir los fondos. La Conselleria de Bienestar Social se limitó entonces a autorizarles el cierre y empezó a buscar alternativas. En la contestación recibida ayer por este periódico sobre quién se haría cargo de los enfermos mentales la conselleria explicó que “AFIEM no ha cumplido sus obligaciones y no tiene subvención. Han pedido la autorización para el cierre y no seguirá como gestora. Puede seguir como asociación pero ya no se encarga de la gestión del centro”.
Queda por ver qué pasa con el SEPREM, que se hace cargo de la atención inicial a los enfermos mentales y sus familias y de su tratamiento a domicilio. Por el momento se desconoce si será también Cruz Roja quien deba asumirlo.
cuenta atrás
Empieza ahora una carrera contrarreloj para la entidad para tratar de adaptar su nuevo local lo antes posible. Además del CRIS, que estará separado del resto, las nuevas instalaciones darán cabida también a un albergue de transeúntes, el departamento de lucha contra la pobreza con una zona exclusiva de ropería, almacén de alimentos, cámara de alimentos perecederos, oficinas de teleasistencia, ayuda a domicilio, Cruz Roja Juventud, el departamento de medio ambiente, el puesto de socorro y emergencias, el cuerpo de guardia, los almacenes de equipos de respuesta inmediata ante catástrofes, los vehículos y las aulas de formación.
En la actualidad, Cruz Roja cuenta con cinco empleados propios, a los que se suman otros de programas específicos de la conselleria, como será el caso del CRIS, además de sus cuatrocientos voluntarios.


















