La primera página de este periódico del sábado pasado daba pena, aunque las primeras páginas de todos los periódicos españoles que no son “adictos al régimen” –repasando los titulares de las portadas se sabe enseguida quiénes son– a diario desmoralizan hasta el más optimista. No me refiero a la referencia que hizo CIUDAD sobre los recortes que se podrían producir en la vacuna contra la gripe, un ahorro para la consellería de Sanitat que si se produce podría considerarse como el chocolate del loro, sino a la fotografía que ilustraba la portada de la edición, alrededor de un centenar de personas que forman parte de ASPROMIN, minusválidos psíquicos que junto con sus familiares y personal que les cuida protestaban porque el gobierno de la Generalitat del Partido Popular con mayoría absoluta les adeuda más de un millón de euros.
Las quejas de las entidades alcoyanas de marcado carácter asistencial y social contra el gobierno de la Comunidad Valenciana por sus impagos es constante. El gobierno del PP que primero presidió Eduardo Zaplana desde 1995, luego José Luis Olivas, después Francisco Camps y ahora Alberto Fabra, en apenas diecisiete años casi han llevado a la ruina a nuestra comunidad. Cuando hace diecisiete años se hicieron con el poder político y económico la nuestra era una región rica, que por tener tenía hasta la tercera y la cuarta caja de ahorros de España (Caja de Valencia y Caja del Mediterráneo) más un banco propio, el de Valencia. Hoy las tres entidades crediticias han desaparecido por quiebra y ya dirán los jueces si ésta ha sido fraudulenta. En estos momentos los valencianos tenemos más de medio millón de desempleados y estamos endeudados hasta las cejas. Vamos de mal a peor.
Para más “inri” las reclamaciones de entidades alcoyanas de asistencia social contra el gobierno de Fabra son constantes por falta de cobro, pero no sólo se exigen subvenciones impagadas, es que hasta las inversiones en obras nuevas están paralizadas como las del Centro para Enfermos Mentales que se estaba construyendo en el Barranquet de Soler. AFIEM, igual que ASPROMIN, son instituciones que tratan de proteger al colectivo más desamparado de la sociedad pero esto, para la derecha española nunca fue importante porque la base de sus votantes se encuentra entre las personas bien situadas económicamente y por tanto con medios para atender a sus enfermos, por eso los gobiernos autonómicos del PP y ahora el gobierno de Mariano Rajoy le han puesto tantas trabas a la Ley de Dependencia y aborrecen todo lo público, comenzando por la sanidad y la enseñanza. Pero una sociedad –o una familia- que no cuida a los más débiles es injusta y da pie a las protestas.
Nuestro gobierno autonómico también incumple otras urgencias que tenemos los alcoyanos, como es el caso de los nuevos Juzgados, y la deuda del Teatro Calderón, y la restauración del Pont de Sant Jordi, y solucionar la ilegalidad de la planta de transferencia de basuras o la ridícula suspensión de la restauración de las tres últimas casas del grupo de viviendas San Jorge... pero todo esto, siendo importante, puede esperar pero la factura social no debe aplazarse.
Ahora, ante el retraso en informar sobre la campaña de la vacunación contra la gripe se teme que a los mayores de edad este año no nos vacunen. Pero nos vacunarán porque este otoño hay elecciones a la vista en Cataluña, País Vasco y, sobre todo, en Galicia. Con catalanes y vascos el nacionalismo centralista y autoritario no se come una rosca pero en el país gallego no quieren perder la mayoría. Los pensionistas de aquellas comunidades son numerosos así es que como todos los gobiernos toman sus decisiones en clave de partido para continuar ganando elecciones por eso vacunarán a todos los mayores de edad que lo pidan.
Somos casi nueve millones de pensionistas que los gobiernos tienen que cuidar ya que si los abuelitos y abuelitas que votan al PP abren los ojos, al final podría fracasar el proyecto no anunciado por el cual España debería volver a convertirse en la reserva espiritual de Occidente. Porque aquello de la “unidad de destino en lo universal” cada vez está más crudo.


















