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La comida adquirida por la Associació de Sant Jordi para la elaboración de la olleta, y que incluía, entre otros, más de cincuenta kilos de carne y setenta de alubias, fue donada íntegramente al Hogar de Ancianos San José, una decisión tomada en la misma reunión de primera hora del día en la que se acordó suspender el concurso. La comida, de hecho, llegaba poco después a la residencia de ancianos, donde la madre superiora, Sor Josefina, la agradecía sinceramente debido a la falta de recursos que también está padeciendo su congregación: “Antes, las familias nos solían dar algo más aparte de la paga del anciano pero ahora no pueden porque cada vez tienen menos poder adquisitivo. Así que cualquier ayuda siempre es bienvenida, pero que no se crean que nos hemos alegrado de que se haya suspendido la fiesta porque lo hemos sentido mucho por los alcoyanos”.
De hecho, los residentes en el Hogar San José iban a celebrar ayer su particular Mig Any comiendo olleta a mediodía, pero los alimentos adquiridos por el Casal para las 28 filaes –cada una de ellas hubiera recibido dos kilos de carne, 2’5 de alubias, uno de pencas, otro de sal y un litro de aceite– van a permitir que esta comida típica festera se incluya también en el menú de las próximas semanas: “Me ha dicho Sor Dolores, la hermana encargada de la cocina, que podrá hacer de nuevo olleta en las próximas semanas y que hay ternera para cuatro comidas porque aquí, como los abuelitos son mayores, solemos hacer la olleta sin carne para que sea más ligera”, detallaba la madre del Hogar.
En la actualidad hay 120 ancianos en el centro con una edad que supera en casi todos los casos los ochenta años, aunque hay un residente que llega a los 103.


















