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Lo llamaron Residencia Sanitaria porque esa era la denominación que se daba entonces a los grandes centros hospitalarios y su inauguración representó un gran avance en la atención a la población. El hospital público supuso la entrada de Alcoy en el nuevo modelo sanitario, que evolucionaba lentamente a partir de la Ley General de la Seguridad Social de 1967, aunque quedaba mucho por hacer.
La primera visita que Licinio de la Fuente realizó a la provincia de Alicante, como Ministro de Trabajo, no tuvo la capital como destino sino la ciudad de Alcoy, el 5 de julio de 1972. Venía para inaugurar la Residencia Sanitaria Virgen de los Lirios, cosa que nos lleva a que esta dotación cumple hoy exactamente cuarenta años desde el día del acto oficial. Le acompañaba el director general de la Seguridad Social, Enrique de la Mata, y ello suponía, también, la venida de numerosas autoridades provinciales y la intervención en el acto de las fuerzas vivas locales. Estos nombres puede que les digan poco a algunos de los actuales ciudadanos pero Licinio de la Fuente tuvo un gran renombre como ministro franquista durante la presidencia de Luis Carrero Blanco y, tras la muerte de este último, víctima de un acto terrorista, fue el vicepresidente del presidente Carlos Arias Navarro. El que venía a Alcoy era, sin duda, todo un personaje de la vida política nacional y nada tiene de extraño que el titular periodístico que se refería a su presencia fuera casi tan grande como el que daba cuenta de la inauguración.
Y el ministro fue muy bien recibido, dice la crónica de la jornada que “un inmenso gentío estacionado en la Plaza de España prodigó sus aplausos y vítores, al ministro, a Franco y al Principe don Juan Carlos”, ambiente que al parecer se reprodujo, exactamente en los mismos términos, a su llegada al flamante edificio que dotaba a Alcoy de un hospital en las condiciones adecuadas para la época, aunque enseguida se empezara a reclamar una ampliación.
La Ley General de la Seguridad Social había entrado en vigor cinco años antes, el primero de enero de 1967, conviviendo aún con los antiguos sistemas de cotización, lo cual permitía que multitud de organismos superpuestos convivieran en la atención a los ciudadanos, y la ampliación de la cobertura única se producía precisamente en 1972, coincidiendo con la apertura de este hospital, aunque el Instituto Nacional de Salud no se crearía hasta 1978. Con la construcción de este hospital, sin embargo, Alcoy estaba entrando ya en el nuevo modelo de atención sanitaria a la población, no solo de esta ciudad sino de una treintena de pueblos de nuestro entorno, por eso, la inauguración contó con la presencia de 32 alcaldes.
Fue el de Alcoy, Francisco Vitoria Laporta, quien habló de que estaba “dotada del material radiológico, quirúrgico y de laboratorio con que se equipan en la actualidad los mejores establecimientos de este tipo”, haciendo alusión a los primeros pasos del Seguro de Enfermedad –creado en 1942– y a la forma en que la corporación municipal de Alcoy había puesto a la disposición de este sistema, hacía treinta años, su Hospital Civil de Oliver, equipado en colaboración con la Mutualidad de Levante, “donde han sido asistidos y tratados, millares y millares de productores y asegurados, con un sacrificio, con un esfuerzo, con una eficacia del cuerpo médico local que estimo debe destacarse, precisamente ahora, cuando finaliza esa etapa heroica y se inicia otra realmente esperanzadora”. Porque eso era lo que estaba pasando, se cerraba la etapa en que Alcoy había tenido que arreglárselas casi con sus propios medios. Vitoria insistía en que el nuevo hospital “es la obra de un régimen, nacido de una gran convulsión histórica, del que ha surgido una España renovada, bajo el signo de lo social, que ampara a todas las clases y de la que la Residencia Sanitaria Virgen de los Lirios marca un hito relevante”. Ni el alcalde ni los asistentes podían sospechar que este sería su último discurso. Unos días después presidiría la apertura –no la inauguración oficial que se dejaba para cuando viniera una autoridad de Madrid– del Polideportivo Francisco Laporta, y al día siguiente sufriría un repentino ataque al corazón, mientras se encontraba pasando consulta en su clínica. Francisco Vitoria es el único alcalde que ha fallecido de muerte natural en el ejercicio de su cargo en Alcoy, el otro alcalde que murió siéndolo, Agustín Albors Blanes, perdió la vida de forma violenta durante la revolución del Petrolio.
La visita del ministro de Trabajo fue aprovechada para plantearle algunas peticiones: una reestructuración de los servicios sanitarios del ambulatorio provisional de Alcoy, la creación de una escuela de enfermeras y el establecimiento de un hogar de jubilados y pensionistas, así como una Magistratura de Trabajo.
Poco para tantos
Que hay proyectos que nacen pequeños se evidencia, a veces, de una manera tan rápida que sorprende. El mismo día de la inauguración, un redactor del periódico Ciudad de Alcoy se acercó al ministro para preguntarle si la residencia, dado el ámbito que se quiere abarque, no se habría quedado pequeña antes de ser inaugurada y si se tenía en proyecto su ampliación. Licinio de la Fuente sin duda no esperaba que se le abordara en estos términos, sobre todo después de un acto en que todo habían sido agradecimientos y vítores hacia su departamento y el Gobierno en general. Respondió que “no se debería hablar de ampliación cuando se acaba de inaugurar, pero si mañana hace falta que se amplíe, el ministerio que presido no tendrá ningún inconveniente, dado el ámbito que se le ha asignado”, mientras estrechaba amablemente la mano de cuantos alcoyanos se le acercaron en su salida de las nuevas instalaciones. La primera ampliación llegó diez años después, ya en democracia.


















