{unique}{0,1}>



Están condenados a encontrar una salida. Y lo saben. Pero mientras PSOE y EU piden, casi por favor, un gesto de autocrítica en el BLOC y una reacción que vaya más allá de las medias verdades o el victimismo, con lo que se están encontrando es con el pleno convencimiento en el BLOC de que aquí no ha pasado nada y de que “todo es una campaña”, proyectando además la sensación de que “nos quieren echar”.
Y la crisis sigue abierta, tensando todas las cuerdas, sin que nadie mueva ficha por temor a las consecuencias, mientras la documentación engorda en contra de una serie de gestiones difíciles de explicar.
En el PSOE no se entiende esta ‘calma chicha’ y que pasen los días sin tomarse decisiones, con un Toni Francés que quiere agotar todas las opciones. En EU prima la voluntad de consenso de Paco Agulló, convertido en mediador de dos abismos abiertos entre los mayoritarios en el Tripartito, cuando en algunos círculos ha confesado que “le duele ya la lengua de tanto mordérsela”.
A nivel de distintos sectores ya es un clamor que existen una serie de certificados que desmontan el “gran éxito del concierto” y que en realidad son muchísimas menos de las cacareadas las entradas declaradas oficialmente. O han engañado al Ayuntamiento o han engañado a Hacienda y a la Sociedad de Autores. Y luego se insiste mucho en un paquete de entradas gratis distribuidas y que no se acaban de explicar.
Todo esto aclararía para algunos la polémica factura de una “promoción de carteles y mupis” anunciada como gratuita y que acabó con un coste de 21.000 euros.
Y no se entiende esta falta de sinceridad, si toda la documentación es cierta, porque frente a un coste de 21.000 euros por traer a Serrat y Sabina, con campaña de promoción incluida, existe el antecedente de los casi 130.000 euros que pagó en su día el PP por traer a la ciudad a David Bisbal. Lo de Serrat y Sabina ha sido un regalo.
Pero no, cada cual sigue “erre que erre” en su posición. Y el PSOE y EU se sienten engañados, por lo que exigen algún tipo de reparación y, sobre todo, un gesto que permita la recuperación de la confianza en su socio de gobierno.
Después de dos semanas de tiras y aflojas, con todo dios llenando carpetas de documentación, con versiones de todos los colores según las gafas que se utilizan, parece ser que hoy ha llegado el día. Ayer, con la huelga general, fue una jornada de reflexión para los tres socios y, según parece ser, hoy tendrán que tomar alguna decisión, si bien los intentos habidos no han dado ningún resultado, más bien han servido solo para aumentar la tensión y distanciar, especialmente, a Toni Francés y Rafa Carbonell, por lo que Paco Agulló ha adoptado la figura del mediador.
El cuarto en discordia, el PP, no anda menos tenso y se le está exigiendo a Nando Pastor que salga con “su carpeta” a denunciar lo que han acumulado en estos días. Pero Pastor quería no ser un kamikaze y prefería una solución institucional y no cargar así otra vez con el papel de “malo de la película”, consolidado entre los no adscritos.
De todas maneras ayer ya se daba por seguro que Pastor había acordado con el grupo municipal que hoy jueves era la fecha tope para esperar una reacción institucional.
Desde algunos sectores del PSOE y de EU se opta por solucionar la crisis disfrazándola de una remodelación del gobierno y de las áreas de trabajo y delegaciones, después de la experiencia de este último año y que implicaría, fundamentalmente, el abandono de Anna Serrano del área de Cultura. Pero el alcalde quiere algo más.
Durante la tarde de ayer circularon insistentes rumores de una incorporación a la crisis de los dirigentes socialistas valencianos, que le pedían al alcalde Francés que “suavizara la situación” y, por encima de todo, que “salvara el pacto”, ya que el modelo de Alcoy está siendo seguido al detalle como posible modelo a nivel autonómico tras las próximas elecciones de 2015. La consigna de Valencia es “salvar el tripartito como sea”. Ese es hoy el reto.


















