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No les faltaba ningún detalle: llevaban sombreros de copa o alpargatas, en función de su clase social, y maletas como recién sacadas de alguna buhardilla llena de polvo. Hasta la duración del tren al que se iban a subir y que los iba a llevar a Valencia los acompañaba en este regreso al pasado: dos horas y unos pocos minutos. Es prácticamente la misma que cuando la línea empezó sus viajes regulares, en el año 1904. Precisamente por ese hecho, los representantes de la plataforma Salvem el Tren que ayer trasladaron a la Subdelegación de Gobierno las 16.313 firmas recogidas en la zona en apoyo a la modernización de la línea quisieron vestirse de época. De una época en la que el tren a Valencia tardaba dos horas y treinta minutos. De un ayer que, como se ve, también es un hoy.
La comitiva partió de Alcoy en el tren de las 8’57 horas de la mañana. A su llegada a Valencia, fue recibida por una representación del colectivo de Valencia en Bici, que defiende la llamada intermodalidad, es decir, el transporte combinado de tren y bicicleta, y se trasladó hasta la Subdelegación de Gobierno, donde entregó las firmas que se han ido recogiendo desde el pasado mes de octubre entre las poblaciones por las que discurre el convoy. Las adhesiones iban acompañadas de sendos escritos dirigidos tanto a la conselleria d’Infraestructuras como al Ministerio de Fomento. Salvem el Tren acusa a ambas administraciones de haber incumplido sus promesas y de haber desatendido los trenes convencionales en favor de las líneas de alta velocidad. Los representantes de la plataforma regresaron a la estación de tren en metro, para sorpresa de quienes viajaban en ese momento en él. La comitiva, que hizo el último trayecto por Valencia a pie, fue repartiendo octavillas entre los ciudadanos en las que se explicaba su protesta. Y a la una del mediodía, como estaba previsto, estos viajeros del siglo XIX regresaban al Alcoy del siglo XXI.
El portavoz de la plataforma, Pau Martínez, declaraba ayer que el objetivo de este acto era “hacer un pequeño homenaje a los que han firmado pidiendo una modernización del tren”, aunque ya avanzaba que la lucha del colectivo no se termina aquí. Sus reivindicaciones, de hecho, pasan por la aprobación de un plan de mejoras, un calendario concreto de actuaciones y la dotación de partidas en los presupuestos.


















