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PATXI ARDAIZ

¿Soy de izquierdas o de derechas?

| 08-11-2012 | facebook twitter

Tal vez sea un bicho raro porque a cualquier persona que le preguntemos por la calle si es de derechas o de izquierdas nos responde con cierta convicción.

Ya sé que es muy simple esta dicotomía social entre izquierda y derecha, pero hoy me hace falta para explicarme. Entre mis vecinos debería decir que la mayoría son de derechas. No sé si la totalidad.

Más de una vez alguno me ha comentado que es de derechas porque le gusta el orden, el progreso de la sociedad, el respeto a las personas, la educación, el bienestar, la cultura, la seguridad, la garantía de una sanidad buena y de una jubilación respetuosa con los ancianos, etc. He de aclarar que la edad media de mi comunidad supera los 60 años.

Yo también creo en todo eso que mis vecinos desean. Por tanto me debo calificar como de derechas. Pero me pongo a pensar en lo que está pasando en nuestra sociedad y es cuando me vienen las dudas. Y me hago algunas preguntas.

1.- ¿Podemos llamar orden al hecho de que tantos bancos y cajas hayan derrochado nuestro dinero con primas multimillonarias, sueldos desorbitados, contratos blindados y jubilaciones garantizadas como si fueran a vivir eternamente? Y sin hablar de las preferentes ni las cuotas participativas. Todo esto y mucho más nos ha costado muchos miles de millones a usted y usted y usted y a mí, a todos. Como esto queda demostrado que ha sido un gran desorden, yo propongo que el estado cree bancos propios, públicos, en los que se garantice nuestro dinero, el de las cuentas, depósitos, etc. Esto sí que nos daría a todos orden y garantía. Bueno, pues si propongo esto, ya soy de izquierdas. Vale, pues lo exijo. Incluso permitiría que se creen bancos de inversión, sin ninguna garantía del estado para los que quieran jugar a la ruleta rusa. Ahora ya soy un poco menos de izquierdas. Pero es que, al menos, los humildes tendrían garantías mínimas.

2.- ¿Podemos llamar progreso de la sociedad a que se cierren miles y miles de empresas y que este país se empobrezca vertiginosamente? Yo creo que no. Aquí estaremos también de acuerdo la mayoría. Claro, si alguien piensa que inexorablemente, por designio divino o maligno, nos debe tocar una crisis de vez en cuando... Son los mercados, grandes fortunas, la gran banca, quienes manejan nuestra economía. Hoy esto no lo dice la derecha o la izquierda. Sale en todos los telediarios. Ya lo sabemos todos. Por tanto yo quiero que se regulen, pero no por ellos mismos, no vamos a poner al zorro a cuidar el gallinero. Un poder político fuerte, o sea una democracia fuerte que no se arrodille ante los mercados. ¿Ahora qué soy más de izquierdas o de derechas? Quiero el progreso, no la sumisión.

3.- ¿Podemos llamar respeto a las personas que se vayan al paro millones de trabajadores, que quienes tienen un trabajo no sepan si mañana van a seguir teniéndolo, que quienes tienen una prestación o un subsidio para mantener a su familia, lo pierdan y tengan que vagar por las calles como mendigos? Una sociedad así, usted y yo sabemos que no se puede sostener mucho tiempo. Si no se genera riqueza no se puede distribuir y además nos empobrecemos mucho más porque hay que mantener y alimentar a los millones de parados. Pero claro, si nuestra fórmula es reducir el déficit a toda costa y en el menor tiempo posible a base de dedicar los pocos recursos que nos van quedando a pagar nuestra deuda más la inmensa que nos han creado los mercados que nos están desangrando con los intereses que les pagamos todos los días... Yo creo, como casi todo el mundo menos nuestro gobierno, y los portadores de los grandes capitales, que hay que dejar de dar dinero a esos acreedores y a la banca e inyectarlo a los necesitados, a las empresas y a los emprendedores. Ahora sí que soy más de izquierdas, pero, ojo, que todos los empresarios, están de acuerdo con lo que acabo de decir y ellos deben ser de derechas.

4.- ¿Podemos decir que nos preocupamos de la educación, con los enormes recortes que se están dando en toda España, menos profesores, menos becas, menos investigación? ¿Puede haber más derroche que preparar a una generación entera con carreras universitarias y que se vayan cientos de miles de ellos a hacer crecer otros países cuando aquí son imprescindibles para sacar este país adelante? ¿Nos podemos permitir este derroche? Y aún nos dicen los teutones que nos hacen el favor de dar trabajo a nuestros jóvenes! ¿Eran las sanguijuelas quienes chupaban la sangre ¿no? Aquí ya, definitivamente, me he escorado a la izquierda. Pero hablando con un vecino muy de derechas me ha dicho: “Lo que más me jode –así me lo ha dicho– es que mi nieto tenga que irse a Francia o a Alemania a por trabajo, cuando antes se iban los jornaleros o los albañiles. Y ahora no puede quedarse a trabajar en España ni con dos carreras”. Bueno, pues casi me vuelvo a situar hacia la derecha.

5.- ¿Realmente podemos decir que esta sociedad nuestra es la del bienestar? Es casi imposible una sociedad con más incertidumbre, con más miedo al futuro, incluso al presente, con más pobres, con más parados, con menos servicios sociales. Esto lo sabemos todos. Aquí estamos de acuerdo el noventa y muchos por ciento. Por lo tanto yo rechazo las actuaciones políticas, financieras, económicas y hasta laborales que nos ha traído este malestar. ¿Dónde estoy ya? Sí, casi a la derecha ¿no?

6.- Mis vecinos que entienden que ser de derechas es, entre otras cosas, tener cultura, saben que todo se compra y se vende. En eso discrepo con ellos porque saben que en nuestro banco sin dinero ni se compra ni se vende. Pero ya lo han asumido. No obstante, todos sabemos que la cultura se asienta en libros, en orquestas, teatros, cines, conciertos, ballets, periódicos, revistas, televisiones, congresos, etc. y todo eso requiere dinero. Si se les mete el cuchillo del 21% de iva, es como si a cada teatro le quitamos un trozo con una escavadora, o arrancamos un montón de páginas a un libro, o terminamos la Patética de Tchaikowski sin el Adagio lamentoso final, o con unas tijeras cortamos las páginas de un periódico, o mandamos a su casa a los metales de una orquesta, o nos cargamos a la mitad del cuerpo de baile del Ballet Nacional. A mis vecinos no les gusta esto, porque son cultos, les gusta el teatro, la música, el ballet, la lectura. Me estoy ladeando definitivamente a la derecha.

7.- ¿Es segura esta sociedad en la que se están produciendo robos frecuentes en nuestra comarca, incendios provocados, algunos por gente cabreada con la sociedad y que está incubando un odio desesperado contra nosotros mismos porque estamos abandonando a quienes eran clase media? Pero esta seguridad no se logra con más polícía, ni guardia civil. Lo sabemos. Se necesita más justicia, más trabajo, más asistencia social, más honradez y ejemplo en algunos políticos y dar más importancia a las personas que a los mercados. Y tenemos que hacerlo. Ya vuelvo a estar en la izquierda. Aunque no sé porque defender la seguridad siempre ha sido de derechas.

8.- Con mis ancianos vecinos, la atención sanitaria es muy importante. Aquí estoy completamente con mi comunidad. El enfado por el cobro anticipado de las medicinas, la no cobertura de ciertos medicamentos, etc. nos tiene muy molestos. Y porque no tenemos ningún farmacéutico en la casa que si no ya se pueden imaginar el enfado. Todos a la derecha. ¿O no? O ¿nos estamos yendo todos a la izquierda?

9.- Si en nuestra casa la media está por encima de los 60, la jubilación es el tema estrella. Y claro ya nadie está seguro de nada. ¿Se mantendrá la paga como está hoy o los mercados van a obligar a nuestro gobierno a recortar las pensiones? Esto que para algunos no tiene gran trascendencia, para una persona que ya no tiene forma de generar otros ingresos a esas edades, se convierte en un problema vital. Por tanto no nos gusta esa incertidumbre. Nada. Así que, al final estamos todos juntos, lo que pasa que no sé si a la derecha o a la izquierda. Qué tontería. Lo importante es la canción, no el título.

Debo ser un ingenuo pero creo que, si a la gente, a la sociedad, sean del lado que sean, se les presenta la única bandera de la rebeldía contra todas las barbaridades que nos están haciendo, esta ciudad, la nuestra, puede dar un grito que se oirá en todas partes. Aunque lo más importante no es el grito. Antes y después hay que trabajar por cambiarla y ser un modelo nuevo.

Para esto hace falta toda la sociedad civil: parados, empresarios, autónomos, sanitarios, docentes, funcionarios, estudiantes, asociaciones de barrios, intelectuales, medios de comunicación, artistas, jóvenes, mayores, adeptos a partidos de izquierdas, derechas y a sindicatos, trabajadores en general y la mayor asociación de Alcoi, en la que están todos los que no están en otros grupos: LA GENTE, sin más. No dejemos de soñar o acabarán con nuestros sueños. Y ahora, a trabajar.

(Patxi Ardaiz trabaja en el Banco Sin Dinero de Alcoy)

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