La realidad es clara: no sabemos organizarnos. Sólo lo hacemos cuando queremos y seguramente por un interés menor o lúdico. Inventamos programas informáticos para que 8.000 tipos no bloqueen las calles del centro de Alcoy en 22 de abril. Pero somos incapaces de levantar la voz o de poner firme a un país o un pueblo para protestar por algo que no nos gusta. Estoy seguro que no pasará nada hasta que nos bajen el sueldo 10 veces más o hasta que el paro roce el 70 por ciento de la población activa. No es que desee una Guerra civil ni violencia en las calles. Simplemente no entiendo nada y creo que malgastamos las fuerzas en cosas que no toca. Pero bueno, allá cada cual.
Me comentaba ayer mi padre que se le había ocurrido una idea que aunque en principio le parecía disparatada, la había sedimentado y que, claro, podría triunfar si se orquestaba bien.
¿Se imaginan qué pasaría si los pensionistas de este país se unieran en un partido político? Serían el segundo partido más votado, o incluso el primero; porque ya saben que las personas mayores suelen votar en mayoría a los partidos conservadores. Si se votaran a ellos mismos, gobernarían el país como lo hacía el Senado romano. Quizás, el Congreso de los Diputados se convertiría en un lugar de debate, solución y reflexión y no en un anfiteatro de rolleros y escaqueadores. Porque hay jubilados muy hábiles. Y quién mejor que ellos para aportar experiencia a las cosas y las situaciones que pasan en la vida. Los jubilados son los que mantienen este país con vida. De sus irrisorias pagas viven familias enteras. Con sus 600 o 700 euros viven (los que más), comen ellos y los hijos, pagan los recibos y el carnet del Alcoyano. Son el ejemplo más claro de la austeridad y el aprovechamiento máximo de los recursos económicos y de toda índole. Otro supuesto sería que todos los aficionados al deporte fundáramos un partido cuyos valores giraran en torno a la Salud y la devoción por las distintas disciplinas deportivas. Que las mujeres de España se unieran en un partido político, o aquellos que no entienden a los políticos actuales sería otra posibilidad. Pero la que más me encanta es la unión de aquellos que no quieren saber nada de la política porque los políticos les dan asco. Ese partido obtendría mayoría absoluta sin duda.
Lo cierto es que ellos, los políticos, son los encargados de movernos como quieren y de agruparnos en torno al bipartidismo. Pero es que ya nadie es de unos o de otros. Somos de mezcla de este y aquel, o de un trozo de este y otro de uno nuevo. Convertir la política en algo gris y despreciable no es más que otra estrategia inteligente para que los que piensan, para los que tienen cosas que aportar a la Sociedad, decidan pasar del tema y dedicarse a anillar pájaros o a visitar calas por la Marina Alta. Al final, salvo raras excepciones, el que no sabe, se va a la política… o el que ha hundido varias empresas, o el que nunca ha cotizado a la seguridad social… Eso es algo que nunca entenderé. ¿Cómo puede administrarme alguien que nunca antes administró nada? Y, otra cosa. Hace menos de un año miles de españoles le dieron la confianza a Leire Pajín para que representara a Alicante en las Cortes. Y ahora se va a la cooperación. Entonces, ¡Chica, no te presentes!!! Defensores de los animales, seguidores de Iniesta, amantes de los Moros y Cristianos, coleccionistas de clicks de Famobil… unámonos para gestionar este mundo antes de que nos den más por el…


















